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Ciudadelas ¿Un producto del marketing?

Parece que haya de ser más divertido un juego donde hay muchos materiales, porque cuantos más elementos, más situaciones pueden darse en la partida, sobre todo en los juegos en los que juegan más de cuatro personas. Pero cuantas más piezas, más se alargará la partida y más dependerá de haber entendido bien las reglas, de interpretarlas correctamente en cada momento, de saber cuándo se ha de jugar cada elemento y por qué. Éste es uno de los caballos de batalla de los creadores de juegos de finales del siglo XX.

Origen de Ciudadelas

Bruno Faidutti es uno de los inventores más sobresalientes en resolver el binomio simplicidad de reglas y pocos elementos de juego por un lado, y riqueza y diversión de las partidas por el otro. De todos sus juegos (solo o en colaboración con otros autores, ha inventado un montón, normalmente de alta calidad: TEMPETE SUR L’ÉCHIQUIER, MYSTÉRE Á L’ABBAYE, BONGO, VABANQUE, AUX PIERRES DU DRAGON, LE COLLIER DE LA REINE, TERRA…), donde ha llegado al nivel más alto es, sin duda, en el juego Ciudadelas, un atractivo juego de cartas ambientado en una ciudad medieval, llena de trampas. Creado en francés, también lo encontraréis como CITADELS, en inglés; como OHNE FURCHT UND AREL, en alemán; COMO MACHIAVELLI, en holandés, y como CIUDADELAS, en castellano.

¿Cómo jugar a Ciudadelas?

El juego consta de sólo 72 cartas y 30 piezas que simulan piezas de oro. Hay dos tipos de cartas: personajes y barrios. Personajes, hay ocho: el asesino, el ladrón, el mago, el rey, el obispo, el comerciante, el arquitecto y el militar. Cada personaje tiene un poder (el asesino mata a otro personaje, el ladrón roba todo el oro de otro personaje, el mago cambia sus cartas por las de otro jugador, el militar puede destruir un barrio de otro jugador si gasta una pequeña parte de su oro…).

Hay cinco tipos de barrios: religiosos, nobles, comerciales, militares y de prestigio. Cada jugador comienza la partida con cuatro barrios en la mano y dos piezas de oro. En cada turno de juego, el jugador o coge dos piezas de oro o escoge una de dos carta, de barrio. Además, puede construir un barrio, pagando tanto oro como indica la carta.

 Cuando un jugador ha construido ocho barrios, se acaba la partida. Gana el jugador que suma más puntos de construcción con sus barrios y que se beneficia de determinadas bonificaciones, como los tres puntos extra que se otorgan por haber construido una ciudad con barrios de los cinco tipos.

Tan sencillo como esto, pero… Lo que hace radicalmente diferente al juego de mesa Ciudadelas es que, en cada turno de juego, los jugadores eligen el personaje y el poder con el que jugarán. En cada turno, de las ocho cartas de personaje se sacan, sin mirarlas, hasta dejar tantas como jugadores hay más una. Comenzando por el rey, cada jugador elige, de las cartas de personaje que van quedando, quién querrá ser en aquel turno. Una vez hecho esto, el rey llama a los personajes, siempre en el mismo orden, que, además de jugar, hacen valer su poder. Sencillo y fascinante. No sólo cada partida es diferente, sino que en cada turno pueden (es preciso) establecerse alianzas con jugadores diferentes.

No os lo había dicho: si queréis disfrutar de los juegos de mesa, en la página web Tiroporquemetoca  podéis encontrar cientos de juegos así la explicación de cómo jugar (sí queréis estar al día de todo lo que se cuece en el mundo de los juegos de tablero, tendréis que visitarla constantemente).

Por supuesto también podéis comprar Ciudadelas, el mejor juego de engaño, de argucias técnicas y del bluff en Ciudadelas. Además se agradece la pequeña dosis de caos que sobrevuela todas las partidas. ¡A jugar!

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